Semantle
El primo de Wordle que puntúa por significado y no por letras.
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El primo de Wordle que puntúa por significado y no por letras.
Adivina la palabra secreta por las palabras con las que suele juntarse.
Cuatro elementos, combinaciones infinitas y un modelo que decide el resultado.
Combina cuatro elementos para crear más de 700 objetos.
Pinta agua, fuego, plantas y ácido, y mira cómo chocan las reglas.
Dibuja partículas brillantes y simétricas sin ningún objetivo.
Cada tecla que pulsas dispara una forma y una nota.
Un campo de contraseña que no para de añadir reglas absurdas.
El generador de imágenes gratuito que se hizo viral como DALL-E mini.
Un rostro sintético nuevo en cada recarga, y nada más.
Convierte una foto en una cara de dibujos animados con un modelo StyleGAN.
Colorea fotos en blanco y negro usando una pista de texto.
Una palabra inglesa falsa con una definición que suena real.
Un blog de fallos de IA, desde recetas hasta nombres de colores de pintura.
El chatbot que ganó un test estilo Turing en 2011, todavía en línea.
Cinco veces ganador del premio Loebner, de respuestas cortas y un punto descarado.
Habla con la simulación de una persona, incluso con la de alguien que ha fallecido.
El script de terapeuta de 1966 que inauguró el género, ahora en el navegador.
Dos caras, una real. Elige la verdadera y comprueba cuánto te equivocas.
Todas las páginas de texto posibles existen en algún lugar; este sitio encuentra la tuya.
Un botón, una web absurda al azar.
Deja el cursor en cualquier sitio y alguien en una foto lo señalará.
Un cuadro con zoom infinito creado entre decenas de artistas.
Asómate a la ventana de un desconocido en algún lugar del mundo.
Gira un globo terráqueo y sintoniza la radio en directo de cualquier ciudad.
Ruidos falsos para darte una excusa y escapar de una videollamada.
Un falso escritorio de 1993 lleno de aplicaciones absurdas y virus de broma.
Todo Nueva York en un gigantesco mapa isométrico en pixel art.
Una tienda que inventa un producto para cualquier cosa que busques.
Las noticias, reescritas por IA para que sean lo más aburridas posible.
Dibuja un pez y suéltalo en una pecera compartida con todo el mundo.
Escribe un texto y mira cómo una red neuronal lo pasa a mano.
Ponle las gafas de sol pixeladas a cualquier cara de forma automática.
Una interfaz de chat pensada para ir tirando del hilo sin parar.
Las palabras que un chatbot no puede dejar de repetir, en una sola pantalla.
1.000 episodios de un pódcast de la BBC ordenados como en una biblioteca.
Pon los libros que te gustaron y un modelo entrenado con reseñas de Goodreads te sugiere el siguiente.
De imagen a descripción y de vuelta a imagen, una y otra vez, hasta que desvaría.
Publica lo que quieras y obtén al instante una sección de comentarios de Hacker News escrita por IA.
Hilos conductores que atraviesan 100 libros de no ficción, encontrados por un lector de IA.
Werner Herzog y Slavoj Žižek charlando para siempre, ambos sintéticos.
Elige y afina un retrato de anime en cuatro pasos.
Invéntate el nombre de un modelo de IA y obtén su descripción y su código.
La versión real de una demo de IA trucada: habla y haz gestos frente a tu webcam.
Un cuento ilustrado hecho para el bebé recién nacido de un amigo, con texto y dibujos de IA.
Eres una IA. Tu trabajo es hacer clips. No pares.
Paletas de colores creadas por una red neuronal entrenada con arte y fotografías.
Pequeños ayudantes de IA para cuando una tarea se te hace cuesta arriba.
Esconde caracteres invisibles en un texto para que los chatbots se atraganten al leerlo.
Mira cómo una red neuronal aprende a jugar a Snake mientras se entrena en vivo en tu navegador.
Un simulador distópico disfrazado de chatbot comercial.
Separa una canción en voz, batería y bajo sin subirla a ningún servidor.
Busca imágenes por su atmósfera en vez de por palabras clave.
Una nueva cara de anime y una nueva trama, generadas cada pocos segundos.
Hazle una foto a tu habitación y mírala rediseñada en una docena de estilos.
Semantle en coreano: adivina la palabra del día por cercanía de significado.
Una IA japonesa para escribir historias que continúa tu texto imitando tu estilo.
La Wikipedia convertida en un feed vertical infinito.
Música ambiental compuesta por una persona e interpretada para siempre por código.
Un artista, un proyecto web deliberadamente inútil al mes.
Escribe un usuario de GitHub y una IA lo despelleja.
Una IA que hace pósteres motivacionales, mal a propósito.
Entrena un generador de paletas con los colores que te gustan.
Combinaciones de fuentes elegidas por una red neuronal, a golpe de clic.
Un teclado predictivo que sugiere la siguiente palabra según el texto que le des.
Una «IA» esnob revisa tu historial de música y te juzga.
Recorre la línea Yamanote de Tokio solo con el oído.
Un puzle diario de fichas, a medio camino entre Bejeweled y Wordle.
Wordle con notas musicales: adivina la melodía de hoy.
Un rompeladrillos con mejoras roguelite entre niveles.
Combates aéreos multijugador masivos con misiles en el navegador.
«Es como X para Y». Una nueva idea de startup en cada clic.
Convierte una foto en un dibujo de líneas estilo plóter.
El portafolio de un diseñador, reconstruido como un escritorio funcional de Windows XP.
El cuaderno de vuelo de un piloto comercial convertido en globos interactivos y gráficos.
Las noticias de hoy, pero de hace exactamente cuarenta años.
Todos los libros que los comentaristas de Hacker News no paran de recomendar.
Un iPod con rueda de clic en el navegador que reproduce tu música de Spotify o Apple Music.
Fija los tipos de interés e intenta no hundir la economía.